No hubiéramos sabido de la existencia del Santo Sudario si no hubiera sido por Monseñor Giulio Ricci, que fue pionero en el estudio del Lienzo y que dio un paso de gigante al observar la reliquia como se estudia un documento.
Él buscaba un lienzo complementario de la Sábana Santa y si no hubiera encontrado puntos de referencia con ella no habría publicado nada y, posiblemente, nosotros no nos habríamos interesado en este tema. Es posible incluso que no se hubiera estudiado el Sudario o, por lo menos, que no se hubiera estudiado de la misma manera.
Los evangelios citan el sudario de Cristo, pero no nos dicen prácticamente nada de él. Precisamente por eso el Sudario no se ha investigado hasta que se interesó por él alguien que conocía muy bien un objeto comparable - la Síndone - y vio la necesidad de compararlo con esta. La clave que permitía comenzar a descifrarlo fue la Síndone. Sin esa clave es posible que el Sudario hubiera estado otros mil años en Asturias sin que nadie le hubiera prestado realmente atención.
Continuar leyendoFue el libro «L’Uomo della Sindone é Gesù», de Monseñor Ricci, el que hizo que miembros de nuestro equipo, concretamente Don Guillermo Heras conociera la existencia del Sudario. Lo leyó cuando estaba viviendo en Asturias y suscitó en él un gran interés, pero fue años después - en 1988 - cuando, al conocer la existencia del CES, nos propuso formar un equipo para estudiar la reliquia.
Los únicos estudios que existían en aquel momento eran la citada publicación de Ricci, y otros dos estudios instigados por el mismo Ricci: uno el que realizó el profesor Max Frei sobre el polen presente en el la tela, y el otro la ponencia del Congreso Italiano de Sindonología - celebrado en Siracusa en 1987 - firmada por el profesor Baima Bollone y Franca Pastore Trosello, sobre el tejido del Sudario.
Un punto de partida que hubiera resultado muy insuficiente si no hubiera existido también una tradición multisecular que nos había dejado importantes hitos a tener en cuenta.
El primer hito es la Cámara Santa de Oviedo, un edificio de enorme valor histórico (hasta el punto de que es ahora «Patrimonio de la Humanidad») que alberga en su interior un arca que supuestamente es la que contuvo las reliquias que llegaron al Monsacro en el siglo VIII huyendo de la invasión musulmana. La presencia del Arca en la Cámara Santa está prácticamente acreditada desde la construcción del edificio.
La histórica caja está orlada en su tapa por una inscripción del año 1075 en la que se dice que contiene, entre otros objetos, «el Sudario con la sangre de Nuestro Señor» y es importante saber que el Sudario ha tenido una veneración ininterrumpida en la Cámara Santa desde que llegó allí. Hubo, eso sí, comprensibles y largos periodos de silencio sobre el Lienzo, pero son totalmente irrelevantes dado que en ellos permaneció siempre entre las veneradas reliquias. Lo que nos parece realmente sorprendente es lo contrario. Que se hablara de un objeto que, a los ojos del hombre ordinario, era - y es - incomprensible y sin valor material alguno y que desde siempre se le llamase «Sudario del Señor».
El conocimiento del relicario de San Salvador (la Catedral de Oviedo) está claramente relacionado con el «Camino de Santiago» primitivo que, como sabemos, pasaba por Oviedo. El hecho de que peregrinos de toda Europa recorrieran andando una orografía tan difícil, atravesando en ocasiones el macizo montañoso de la Cornisa Cantábrica, nos indica que la Cámara Santa era considerada por la cristiandad como un elemento esencial. Incluso conocemos que los peregrinos cantaban: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo y deja al Señor».
Veneración del SudarioNos encontramos, pues, ante un objeto venerado desde hacía siglos pero que, además, estaba - está - vivo, porque para la diócesis de Asturias forma parte de su vida de fe. Aun hoy se bendice con Santo Sudario el Viernes Santo, y el 14 y el 21 de septiembre.
El Sudario se merecía una investigación completa y multidisciplinar... Y entonces nació el EDICES (Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología)
El Estudio del EDICES
Como he dicho, conocimos de la existencia del Sudario de Oviedo al poco tiempo de constituirse nuestra asociación y vimos que nuestros objetivos encajaban perfectamente con el estudio de esta reliquia. Nos pareció impresionante que algo así pudiera estar en España y que no se hubiera estudiado profundamente. Solicitamos el permiso para hacerlo, estableciendo un acuerdo con el Cabildo de la Catedral de Oviedo.
El EDICES y el Arzobispo de Oviedo (1989)Inicialmente nos dirigimos a la máxima autoridad de la Diócesis, el Sr. Arzobispo, que entonces era Don Gabino Díaz Merchán, pero él supeditó su permiso al consentimiento del cabildo de la Catedral, y fue en una reunión del cabildo, el 9 de noviembre de 1989, cuando se nos dio oficialmente la autorización para el estudio completo del Santo Sudario. Desde esa fecha, para alguno de nosotros, el Sudario forma parte inseparable de nuestras vidas.
Eramos una asociación realmente muy joven, no teníamos más que dos años de existencia. Pero nuestros objetivos eran realmente ambiciosos: buscábamos nada menos que al Jesús histórico y ya en ese momento estábamos intentando establecer una investigación con tres puntos de apoyo: uno en Jerusalén, otro en Turín y otro - si podíamos - en Oviedo, lugares donde existían reliquias, muy acreditadas, de Jesús de Nazaret.
La gente suele pensar que la Iglesia se opone a la investigación de las reliquias y es muy frecuente que nos comenten personas que oyen de nuestros estudios, su extrañeza de que nos dejaran estudiar un objeto tan valioso sin ponernos trabas insuperables... pero en honor a la verdad hay que decir que encontramos una absoluta cooperación por parte de las autoridades religiosas de Oviedo. Quizá por casualidad (o por «causalidad») estábamos en el lugar adecuado en el momento oportuno y eso hizo posible que se autorizara nuestra investigación.
Mons. Díaz Merchán nos dijo que era él el primer interesado en saber la verdad, y nos confió: «Aquí, desde tiempo inmemorial se bendice con el Sudario el Viernes Santo y el Viernes Santo es una fecha muy seria, así que yo quiero saber lo que estoy haciendo». Este planteamiento demuestra un talante intelectual digno de alabanza.
El Centro Español de Sindonología creó el EDICES y encomendó su dirección a D. Guillermo Heras quien formó un equipo muy amplio y de gran solvencia profesional.
Ha habido integrantes del EDICES que ya han fallecido o miembros que no han podido continuar con los estudios pero, a lo largo de los años, todos han dedicado mucho esfuerzo profesional y muchísimo sacrificio de su vida personal. Sin esa disponibilidad, sin la colaboración desinteresada de todos los miembros del equipo de investigación y sus familiares, no hubiéramos hecho nada. Todas esas colaboraciones han hecho posible un sueño que parecía inalcanzable. No tenemos la foto de todos los miembros del equipo juntos, pero nunca han sido menos de treinta, entre treinta y cuarenta miembros y colaboradores. En otro apartado de este mismo website hemos publicado una lista de todos los miembros del EDICES que han participado en la investigación.
Hay que añadir que siempre hemos dado cuenta al Cabildo de la Catedral y al Sr. Arzobispo, de todos nuestros pasos y hallazgos y no hemos escatimado ningún esfuerzo para hacerlo, a pesar de lo difícil que ha sido a veces movilizar a tanta gente desde diversos puntos de España o el extranjero. Era imprescindible ser leales a quienes habían confiado en nosotros de forma tan generosa, y a nadie se le oculta que sin el apoyo de Mons. Díaz Merchán, de Don Carlos Osoro, su sucesor, y sin el del Cabildo no hubiéramos podido hacer nada.
Dos Congresos Internacionales
Los dos congresos internacionales que se han realizado hasta hoy sobre el Santo Sudario constituyen los dos hitos de las dos fases de la investigación concluidas hasta el momento, y por eso se continúan y complementan, pues son parte inseparable de la primera etapa de los estudios.
En el «I Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo», celebrado en 1994, se expusieron las conclusiones preliminares de nuestras investigaciones y en el «II Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo» de 2007, se concretaron una serie de aspectos que quedaron apuntados en el anterior y a los que se encontró en los años siguientes una explicación y un sentido. Se pasaron a definitivas muchas de las conclusiones iniciales y se aportaron otras nuevas, pero en uno y otro caso hablamos de resultados sometidos a crítica interna previa y que se publicaron tras una larga meditación.
A partir de 2007 entramos en una nueva etapa porque desde que empezamos el proceso de la investigación nos hemos limitado a «interrogar» al Sudario, hemos estado desentrañando la información que contiene y que se puede deducir directamente, y aunque puntualmente hemos hecho referencia a la Síndone de Turín o a otros objetos, no ha habido en serio un estudio conjunto de reliquias. Ahora ya sabemos muchas respuestas - no todas, pero si muchas - y podemos plantearnos un estudio conjunto y más amplio en relación a esas otras reliquias.
Dentro de los estudios realizados hasta 2007 debemos resaltar el estudio médico legal de la reliquia que ha sido absolutamente fundamental: es el aspecto central de la investigación, el que más nos ha aclarado lo que significaba este lienzo y en este campo la dirección del Dr. Villalaín ha sido realmente excepcional. También ha sido extraordinariamente eficiente la labor de D. Felipe Montero, vice-coordinador del Equipo que ha dirigido la toma de muestras y el análisis físico y químico del Sudario, un aspecto que no suele tener tanto relieve público pero que es básico y del que dependen la mayor parte de los resultados. Pero no sería justo olvidar a nadie del equipo. Todos han sido piezas del engranaje global que no hubiera funcionado de no estar completo. Por eso me remito de nuevo a la lista que se publica en este mismo website.
Quiero resaltar algo que no se suele decir por parecer evidente, pero que ha sido clave en la investigación del EDICES: desde el principio hemos buscado profesionales cualificados que se dedicaran a las materias que había que investigar, es decir, no buscábamos gente interesada en el Sudario aunque trabajara en otras disciplinas. Si no se hubiera hecho un estudio serio y profesional las conclusiones estarían siempre en tela de juicio.
Desafortunadamente, muchas noticias sensacionalistas sobre la Síndone o sobre el Sudario - que contradicen conocimientos demostrados y perfectamente asentados por los especialistas - tienen su origen en opiniones personales y no en estudios reales, o bien son estudios realizados por personas que están opinando de materias que no son de su competencia. Esto último es lo peor, porque se confunde y se desinforma a la opinión pública. Un pediatra no es un forense por mucho que uno quiera poner buena voluntad.
La divulgación de los estudios
Se dice frecuentemente que los españoles podemos ser buenos investigadores pero somos muy malos divulgadores de nuestro trabajo y que, por eso mismo no se nos valora internacionalmente. Sabiendo esto, a lo largo de los últimos años, hemos intentado dar a conocer la investigación sobre el Santo Sudario usando todos los medios a nuestro alcance y actuando a distintos niveles: foros internacionales, publicaciones escritas y audiovisuales nacionales e internacionales, entrevistas personales con personas que debían conocer la existencia de la reliquia, etc. Es imposible mencionarlas todas, pero quisiera, al menos, enumerar algunas de las iniciativas de más relieve.
La primera intervención a nivel internacional de miembros de nuestro equipo de investigación fue en el Congreso de sindonología celebrado en Cagliari en abril de 1990 y titulado «La datación de la Síndone». Era un congreso nacional italiano, pero que reunió realmente a gente de todo el mundo por tratar un tema candente en el estudio de la Sábana Santa. Pues bien, allí, en el libro de Actas nuestra ponencia ocupa 70 páginas: 35 en español con el texto íntegro y otras 35 con la traducción en italiano. Una extensión considerable con fotografías a tamaño grande.
Aquella intervención en Cagliari fue un verdadero detonante para que empezara a hablarse del Sudario y no solamente por gente del EDICES. Por ejemplo dos intervenciones con las que no contábamos fueron la del Dr. Alan Whanger que habló del Sudario en el Congreso de San Luis, en Missouri, en 1991 y la del profesor Carlo Goldoni en el Congreso Científico Internacional de Roma de 1993 organizado por el CIELT.
Hemos querido tener siempre un equipo no solo multidisciplinar sino también internacional, y agrupar en él a todas aquellas personas que podían decir algo serio sobre el Sudario, para que esta fuera una investigación ordenada y coherente. Precisamente por eso, desde los años noventa, contactamos con el profesor Baima Bollone que ya había estado en Oviedo de la mano de Ricci, y le planteamos la necesidad, de que cuantas más manos se sumaran a este estudio, pues mejor sería. En el equipo del Centro Español de Sindonología, siempre hemos querido sumar. Pensamos que había que sumar a todo aquel que tuviera algo que decir y que tuviera capacidad para hacerlo.
En noviembre de 1994 llegó el citado «I Congreso Internacional sobre el Sudario de Oviedo» donde se expuso por primera una visión de conjunto de las investigaciones realizadas. Eran las primeras conclusiones de un estudio global que tiende a ser cada vez más amplio y más extenso. Por eso fue muy importante la publicación de las actas de ese I Congreso Internacional porque desde entonces tenemos ya una publicación de referencia que mucha gente ha consultado y no solamente dentro de nuestras fronteras.
El Santo Sudario después de 1994
Desde el año 1994, con unos primeros resultados sólidos que nadie ha discutido ni invalidado, han continuado las investigaciones, pero también nos hemos volcado en el campo de la difusión pública de nuestro trabajo.
Hemos ido a hablar a foros internacionales, por ejemplo, el Congreso de Niza de 1997, en el que Mark Guscin hizo de portavoz de nuestro equipo. También el Congreso Internacional «Síndone 97», organizado en la República de San Marino, fue otro ámbito en el que pudimos hablar del Sudario. En ese caso fui yo el encargado de hacerlo. El éxito fue clamoroso, y tengo que decir que hasta la presidenta de honor del congreso, la princesa María Gabriella de Saboya, quiso recibirme personalmente para hacerme un montón de preguntas, durante casi una hora.
Fue en aquel momento cuando se produjo -después de varios viajes a España patrocinados por el EDICES- la incorporación a nuestro equipo, como colaborador, del Dr John Jackson. Por si alguien no lo sabe, el profesor de física John Jackson, es el que dirigió el STURP, el equipo que investigó de 1978 a 1981 la Sábana Santa de Turín, y es conocido en todo el mundo por sus muchas publicaciones científicas sobre la Síndone.
Otra de nuestras actuaciones en el campo de la divulgación ha sido la publicación de los tres libros del año 1998 de la revista Biblia y Fe (revista de la Escuela Bíblica de Madrid) cuyo contenido corrió a cargo de miembros de nuestro equipo constituyendo las primeras publicaciones colectivas del EDICES: Estos ejemplares se convirtieron luego en pequeñas monografías que se han ido distribuyendo a lo largo de estos años. Aparecieron también por entonces otros libros que no eran colectivos, sino particulares, por ejemplo, un libro de Mark Guscin «The Oviedo Cloth», que fue su primera aportación al tema, y un libro del profesor Baima Bollone sobre «La Sepultura del Mesías y el Sudario de Oviedo».
Siguiendo con las presentaciones en congresos hay que destacar el «III Congreso Internacional de Sindonología» celebrado en Turín, en junio de 1998, con la presidencia del Presidente de la República Italiana. Allí presentamos una ponencia monográfica, pero además, fue una gran alegría que, en el discurso inaugural precisamente, se hablaba de la Sábana Santa y del Sudario de Oviedo como claves para descifrar el enigma que se planteaba, tanto con relación a la Síndone, como en relación a Jesús de Nazaret desde el punto de vista del estudio histórico-arqueológico.
Otros dos congresos que contaron con intervenciones de miembros del EDICES fueron el Congreso de Richmond de 1999 y el del Congreso Mundial de Orvieto en el año 2000. En este último se presentó también a nivel internacional el libro publicado por EUNSA (editora de la prestigiosa Universidad de Navarra) sobre el Sudario de Oviedo. Quiero subrayar que fue la propia editorial la que nos pidió publicar el libro y que hizo un verdadero esfuerzo para que contuviera más de doscientas fotografías y esquemas. El libro de EUNSA pretende ser el Catálogo de la Exposición «El Sudario de Oviedo» que se inauguró en la Catedral asturiana con ocasión del Jubileo del año 2000 pero, por su carácter completamente visual, es de un extraordinario valor pues facilita el conocimiento del Sudario en muchos ámbitos.
Esa misma exposición del jubileo, se ha transformado en itinerante y ya ha sido presentada en varios lugares. Entre ellos en el salón de exposiciones del Ayuntamiento de La Coruña por iniciativa del que era entonces Alcalde, nombrado posteriormente embajador de España en la Santa Sede, Don Francisco Vázquez, que quedó entusiasmado al conocer nuestras investigaciones.
En cuanto a intervenciones en medios audiovisuales, además de apariciones en muchas televisiones locales, nacionales o internacionales - que no creo necesario mencionar - sí quiero recordar nuestra participación en un importante documental del Canal «Discovery Channel» titulado «In Pursuit of the Shroud». En él dedicaron 4 minutos al Sudario de Oviedo, pero ha tenido una importante repercusión internacional, pues este documental ha sido vendido a muchas televisiones del mundo e incluso se editó en DVD. Algo parecido ocurrió con el audiovisual «El Sudario de Cristo» que hizo Goya Producciones y no solo se puede adquirir en DVD sino que periódicamente se emite en muchos canales. Es posible verlo con frecuencia en la EWTN - la televisión católica mundial - que se emite en más de cien países. Todo esto han sido cosas o medios que nos han servido para difundir lo que se va sabiendo sobre la reliquia asturiana.
Además se van sumado a nuestros libros otros de personas individuales que inicialmente no estaban en el equipo de investigación, pero que han trabajado basándose en nuestro estudio, por ejemplo el de Javier Briansó o el de Enrique López.
Me queda, por último, hablarles de algunas entrevistas personales realizadas para dar a conocer la existencia del Sudario. Entre ellas destacaría la audiencia específica que tuvimos una en 1999 con Joaquín Navarro Valls, entonces portavoz de la Santa Sede o las que nos concedieron en Turín el año 2000 el Cardenal Poletto y en 2006 su Obispo auxiliar, el actual encargado de la Diócesis de Turín para los asuntos relativos a la Síndone (y que se manifestó impresionado por nuestro trabajo).
La última entrevista personal que quiero destacar es, de momento, la que considero más significativa: El 6 de diciembre de 2004 tuve personalmente la oportunidad de explicarle durante 20 minutos al entonces cardenal Ratzinger, nuestras investigaciones. En aquel momento, yo no tenía ni idea de que estaba hablando con el que cuatro meses después, iba a ser el Papa Benedicto XVI, pero antes de serlo me consta que se interesó realmente en el tema y que comentó el libro de EUNSA, que le regalé, con el personal de la Congregación de la Doctrina de la Fe que entonces dirigía.
Por tanto nuestra tarea durante todos estos años ha sido la investigación y también la difusión de la investigación, en foros científicos y en otros ámbitos. Con la publicación de esta web, especialmente la galería multimedia dedicada al Sudario, pretendemos ampliar aún más el conocimiento de nuestra investigación haciéndola accesible a un número mucho mayor de personas de todo el mundo. Gracias a usted que nos lee.